Los comensales, según su tipología

Image by ©Wendy Chao

Por si alguien no se ha enterado la cocina es un arte, de ahí lo de Artes Culinarias, ¿o no?

Pues manifestación artística al fin se hace para el goce y disfrute de los demás. Así como los músicos, o los pintores, o los cineastas, o los fotógrafos, los cocineros hacen su trabajo primero que todo para que sus comensales disfruten.
No hay mejor momento para un cocinero que aquel en que sus comensales prueban sus delicias y expresan de manera natural, con gestos o palabras lo buena (¡o no!) que está su comida. Muchas veces hasta una mirada es suficiente. Ese momento mágico cuando te dicen algo positivo, así como el de la creación claro, vale más que una Estrella Michelín.
Cuánta gente de a pie hay en el mundo que sabe cocinar de maravillas, que por supuesto nunca se ganará una Estrella, pero que siente que tiene el firmamento entero ganado cuando pone un plato en la mesa y sus comensales quedan más que felices
Así son las expresiones artísticas en general. Basta con un gesto sincero, para hacer sentir al creador como si fuera el más grande de todos.
Pero, volviendo del cielo a tierra firme y dejando la poesía a un lado, la realidad es que en la práctica culinaria te encuentras muchos tipos de comensales, y aquí les resumo, desde todo el respeto y el cariño ehh, algunos de los que me he tropezado 🙂
-Comensal dudoso: 
Este comensal parte su interacción con preguntas del tipo: “¿y esto lo has hecho tú?” “No, fue mi clon”, es lo que dan ganas de responder 🙂 Luego se adentra en otros temas como “¿seguro que no lleva nada de (poner aquí algún ingrediente)? Y por último remata, muy ya al final casi en la parte de los bajativos: “Igual estaba bueno”
¡BINGO!
-Comensal modo mutis:
Este comensal pareciera que no tiene papilas gustativas o que la lengua se la llevaron los ratones, no porque no hable, que sí que lo hace, sino porque da exactamente igual lo que le pongas en el plato, o las horas de cocinao que te hayas chupao frente a los fogones, jamás de los jamases expresa su opinión al respecto. ¿La causa? ¡desconocida! Eso si,  ¡se lo come todo! Algo es algo, digo yo.
-Comensal curioso:
“¿Y esto cómo lo hiciste? ¿Es primera vez que lo haces? ¿Tú crees que quede mejor si le pongo esto en vez de aquello? Cuéntame ¿qué tiempo lo has tenido en el horno? ¿No te ha pasado que se te seca mucho si haces o usas esto, aquello, o lo otro?…”
Esas son las típicas preguntas de este tipo de comensal  ¡Mola! al final es un friki de la cocina como tú, que agradece tu labor en cocina y esa es su manera de demostrarlo ¡Eso mola aún más!.
-Comensal con aspiraciones a ayudante de cocina:
Este comensal es tan agradecido y buena persona que quiere meterse en el barro contigo, digo, en la cocina. Es muy guay que te ofrezcan ayuda. Eso sí, a veces en las preparaciones largas casi siempre la mayoría de la faena está lista cuando los comensales han llegado, que es el momento en que solo tocan los remates finales. A veces sabe un poco mal decir que está todo ya listo, pero la realidad es que lo está.
-Comensal agradecido:
Otro que es un alma de Dios, que te agradece correctamente todo lo que has hecho y la comida que has preparado para su visita. No sabe muy bien cómo has logrado esas preparaciones y tampoco es que le interese mucho, pero sí que te lo agradece bien. Te muestra su afecto con palabras de elogio, sonrisas, y hasta algún ñam ñam se le escapa al comer. Incluso puede repetirte más de una vez lo buena que estaba tu comida. Una bendición tener siempre de estos en tu mesa. Además, casi siempre se ofrece a traer algo y más de una vez aparece con el postre. ¡Si es que son tan “bonicos”!
-Comensal mega agradecido:
¡Éste me flipa! Apenas se mete el primer bocado en la boca su cara se transforma, sus ojos se abren como platos, y empieza un festival de gestos, cuál de todos mejor que el anterior. Cuando logra tragar acompaña su expresión facial con frases como  ¡WOW! ¡Esto es increíble!  ¡No me lo creo! Vamos, si por él fuera, se subía encima de la mesa y hasta bailaba un mambo en tu honor. Incluso compara y evalúa este plato con otros, y hasta tiene un sistema de puntaje diseñado para tal fin. El sueño del pibe, y de todo cocinero creo yo.
(suele ser mi familia jajaja, ya se, me quieren mucho)
 
-Comensal compi de escuela de cocina:
Los amo, profundamente, y ellos lo saben. Son las personas más medidas, delicadas y cuidadosas para darte su opinión. Mientras tu estás masacrando a críticas unas de tus preparaciones, aparece uno de estos y te dice “¡venga ya!, ¡que no es para tanto!” Y eso te hace volver el alma al cuerpo, y darte cuenta de que todo no puede ser excelente ni perfecto. Estos saben bien lo que cuesta una preparación complicada, saben las horas que hay que pasarse de pie, y saben bien el esfuerzo que haces, el olor que coges en cocina, los cabreos cuando algo no va bien. De modo, que jamás te dirán otra cosa que no sea darte ánimos así hayas hecho un auténtico desastre. No porque sean tus amigos, que lo son, ni por darte falsos consuelos porque es lo que tocaría, sino porque, al igual que tú, saben bien que solo de los errores se aprende, y que nada malo hay en equivocarse una y otra vez, solo así te sale bien una salsa, o no se te corta una emulsión  ¡Chapeau por ellos!
 
-Comensal mega pro (léase Chef de alta cocina)
Sí, he tenido de esos alguna vez.
 ¡Apaga y vámonos! Si no has ido al baño hazlo ahora sino puede que se te aflojen….no precisamente las tuercas, y cuando regreses sujétate que vienen curvas. Sus caras son para enmarcar, ceño fruncido todo el rato, cara de malos malotes y de “te voy a sofreir” (totalmente válido el término). Si no estabas acojonao pues ya puedes empezar a estarlo porque para empezar para este tipo de comensal todo, absolutamente TODO está siempre bajo de sal. No me pregunten la causa pero así es. Muy rarísima vez te dirá que tu plato es outstanding, y si lo hace mejor te dedicas a la cocina amigo pues ese piropo no lo sueltan muy fácilmente. Tienen una puntería increíble para probar la parte de tu preparación que peor punto de cocción tiene. De solo mirar y oler saben si tu plato está crudo, seco, pasado o sobrecocido. Eso sí, cuando por fin logras que te suelten una palabra o gesto de elogio te sientes la reina del mundo y hasta te imaginas confite cayendo del techo y fuegos de artificio sonando a tu alrededor. Nada como haber tenido la oportunidad de que grandes Chef y profesores prueben tus platos. Definitivamente los mejores comensales que pueda un cocinero tener. ¡Que arte que tienen, por favor! Y cómo los extraño, a pesar de la caña que nos daban en cocinas.
Sea como sea lo importante es poder cocinar y tener gente dispuesta a probar tus platos, así que solo puedo decir gracias a todos los que los han degustado, o han compartido conmigo su tiempo, ya sea cocinando, o comiendo,  ¡que de eso se trata!

Autor: Sandra

Soy una mezcla de 6 países, muchísima gente y un montón de experiencias. A mixture of 6 countries, too many people and a lot of experiences. La Habana. Santiago de Chile. Barcelona. Valencia. Bogotá. Mexico DF. Miami.

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