Los boniatos y Amsterdam

Amsterdam es, de las ciudades europeas que conozco, una de las que más me ha cautivado.
Mucho se oye hablar de los canales, de que es una ciudad con un carácter único y especial, del barrio rojo, de los coffee shops y la venta de marihuana legalmente. Yo creo que se quedan cortos.
El Reino de los Países Bajos, que así se llama en realidad, es un país hecho a sí mismo, de la nada. Los neerlandeses, que son muy listos, le fueron ganando espacio al mar y literalmente hablando se construyeron el país que quisieron. De ahí lo de los países bajos, porque su territorio está por debajo del nivel del mar. Da un poco de “yuyu” pensarlo sí, y a ellos también, más aún cuando han tenido ya inundaciones devastadoras en el pasado. Pero lo dicho, que tontos no es que sean, y se han construido una especie de dique alrededor de su territorio lo cual los protege de las amenazas del tiempo y del mar. Cosa que vigilan minuciosamente como debe ser.
De ahí también lo de los canales, que surcan toda la ciudad e incluso pueblos de alrededor. Hay más canales allí que en Venecia misma! Pasear por sus canales es un must, y para los locales bañarse en ellos también lo es.
Mucho buen sabor de boca deja esta ciudad y su gente. Yo por lo menos nunca pensé que fueran tan simpáticos, acogedores y abiertos. Tantos aires independentistas que nos despeinan en estos tiempos convulsos, pero vas allí y se siente exactamente todo lo contrario.
Que te resulta difícil aprender mi idioma el neerlandés? No pasa nada, ya voy yo y aprendo el tuyo. Así las cosas lo mismo te hablan en inglés que te encuentras a más de uno hablando hasta español o en su defecto, haciendo el esfuerzo. Lo de los neerlandeses es que te sientas a gusto.
Con la comida lo mismo. Hay tal variedad de restaurantes y la oferta gastronómica es tan grande que no tendrás preocupación alguna en ese sentido. Si eres amante de los quesos, this is your place! Pero lo que más me llamó la atención fue la variedad de platos vegetarianos y veganos que incluyen todas las cartas de los lugares donde te acerques a comer. A ellos les parece normal, pero eso es bastante difícil de encontrar en muchas otras ciudades. Además, platos ricos y bien elaborados, nada de un par de lechuguitas con un buen aliño. Yo que no soy vegetariana más de una vez me vi escogiendo un sandwich o un plato de este estilo. Y ninguno de los que probé me defraudó.
Hubo un día que nos sirvieron unos boniatos riquísimos, y que han servido de inspiración para esta receta de hoy. No se parece en nada a los que allí me comí, pero fue ver los boniatos en mi despensa y pensar en Amsterdam y su oferta gastronómica y ponerme las pilas a ver qué fluía. Y esto salió:
Los Boniatos y Amsterdam
 
Ingredientes:

-3 o 4 boniatos
-1 tomate grande o 2 pequeños
-queso mozarella para gratinar
-aceite de oliva
-orégano o zaatar
-sal
Preparación:

Pela y corta los boniatos ya sean en rodajas o en bastoncitos. Intenta que te queden todos más menos del mismo grosor para que la cocción sea pareja. Ve precalentando tu horno a 180 grados celcius o 350 F. Pon los boniatos en un bowl y añade sal, orégano (o zaatar) y aceite de oliva. Con tus manos muévelos bien para que se impregnen todos de esta mezcla.
Luego extiéndelos sobre una bandeja de horno y una vez caliente el horno mételos en él por unos 35-40 minutos.
Mientras tanto lava y corta el tomate en cuadrados pequeños. Reserva
Pasado el tiempo de cocción puedes pinchar los boniatos con un tenedor y comprobar si están listos.
Apaga el horno. Saca la bandeja y enseguida esparce por encima el tomate picado y luego el queso de gratinar. Pon la bandeja en el horno otras vez por unos 5 minutos, y deja que con el calor residual el queso se funda un poco.
Sirve enseguida y a disfrutar!

El ingrediente estrella de hoy: El boniato.
A la pacha mama no le bastó con regalarnos una variedad de patatas impresionante y también nos obsequió el boniato. Lo puedes encontrar blanco o naranja. Lo puedes consumir salado o dulce, sino que le pregunten a las abuelas cubanas expertas en ese postre exquisito que es el boniatillo. Tiene fama de ser más sano que las patatas, por aquello de la composición nutricional. Investiga un poco y verás que en poco se diferencian sustancialmente (salvo en el aporte de vitamina C). Por lo demás ambos son igual de buenos y apetecibles. Fíjate más en como las consumas o prepares: asados, fritos, al horno? Ahí es donde lo puedes bordar o embarrar (sanamente hablando)

Autor: Sandra

Soy una mezcla de 6 países, muchísima gente y un montón de experiencias. A mixture of 6 countries, too many people and a lot of experiences. La Habana. Santiago de Chile. Barcelona. Valencia. Bogotá. Mexico DF. Miami.

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