Sopa sin nombre

Amanecía nublado en Miami y me viene a la mente aquello de que si se nubla se come un caldo caliente. Nos asomamos a la ventana y todo está gris y ventoso, me acuerdo de mis tiempos de Bogotá y Santiago de Chile. Pero se de sobra que estando en Miami este clima en un rato lo mismo puede significar lluvia torrencial que un sol deslumbrante y agotador. Así y todo mi marido me dice casi adivinando mi pensamiento «hoy dan ganas de una buena sopa».

Pienso entonces en todos los poquitos que tengo en el refri que han ido sobrando durante las semana: un encuentro de pollo, unas verduras cocidas, un poco de puré de boniato, un poco de arroz. Me figuro añadiendo más pollo, más verdura, veo mazorcas de maiz, plátano maduro o verde, malanga, puerros. Se me mezclan en la cabeza todas las verduras que he conocido en los diferentes caldos o sopas que he probado en los diferentes países, concuerdo en que todas combinan bien.

Me viene a la mente también aquello de cocinar «con poquitos» o sobras. Me pregunto si es algo que solo solemos hacer los que hemos vivido en la escasez o si es algo que cualquiera que le guste cocinar aplica. Imagino amigos, conocidos que lo hacen y todos han vivido en alguna etapa de su vida con poco. Pienso entonces en Cuba, en su situación actual, comparo aquellos «poquitos» que teníamos cuando yo vivía allí con los que yo tengo ahora en la abundancia y me doy cuenta de que los actuales son el todoterreno comparados con los que en su día alguna vez usábamos. Pienso en que aún allí siguen cocinando así, me da tristeza y me revuelco en una montaña rusa de emociones que van desde la gratitud o la empatía hasta la culpa o el egoísmo.

Regreso a tierra firme pero un poco mareada después de aquellos loops. Ha salido el sol y pienso que de nuevo el clima me ha traicionado. Mi sopa/caldo figura ahora mismo en el fuego inundando el espacio vital con olores que me recuerdan aún más mis vivencias cubanas. No quiero pero pienso en la desidia de tanta gente, en el hambre, sí, el hambre que están pasando ahora mismo. Han pasado más de 20 años desde que me fui y sigue aquello de cabeza. Hasta cuándo? Paro, no quiero seguir por ahí. Me refugio en la esperanza de que esta sopa me devuelva el alma al cuerpo y de que en un tiempo (días? meses? años?) no me encuentre yo en esta misma tesitura haciendo un cocinado y pensando en lo mismo. Será?

Sopa sin nombre

Ingredientes:
(para 4 personas)

  • pedazo de pollo al horno sobrante del día anterior (con su caldito)
  • papas y zanahorias en trozos del día anterior
  • un poco puré de boniato del día anterior
  • 2 malangas peladas y cortadas en trozos
  • 2 plátanos de freir maduros, pelados y cortados en trozos
  • 1 nabo pelado y cortado en trozos
  • 3 mazorcas de maíz en trozos
  • 1/2 pechuga de pollo
  • Sal al gusto

Preparación:

  • Literal poner todas las sobras junto con la verdura y el pollo en una olla profunda y cubrir con suficiente agua y poner a hervir.
  • Una vez cocida la pechuga de pollo sacar y desmenuzar o triturar según se prefiera y volver a incorporar y mezclar.
  • Corregir de sal al final y servir caliente

Tips:

  • Se puede usar cualquier tipo de sobra que te haya quedado, en vez de pollo puede ser carne. El caldo lo mismo, puede ser de verduras o de pollo. Yo suelo congelar todas las salsas o poquitos de caldo que me van quedando de distintas preparaciones y luego los utilizo en casos como estos y aportan mucho sabor.

El ingrediente estrella de hoy:

  • La malanga. De mis viandas preferidas, su textura untuosa y sabor delicado le hace destacar mucho más que las papas o los boniatos. Para los cubanos es un must. Es buena para el estómago y en mi tierra ingrediente imprescindible en los purés de los bebés. Para este tipo de caldo o sopa se presta sola pues ayuda a espesar la mezcla además de aportar sabor y textura.

Autor: Sandra

Soy una mezcla de 6 países, muchísima gente y un montón de experiencias. A mixture of 6 countries, tons of people and a lot of experiences. La Habana. Santiago de Chile. Barcelona. Valencia. Bogotá. Mexico DF. Miami.

5 pensamientos

  1. Difícil encontrar en otro blog sobre platos y comidas un artículo como éste, donde la comida y el amor por la tierra nativa se mezclan como ingredientes principales. Me encantó!

  2. Como siempre, nunca olvida tus orígenes, eso es lo que nos hace más auténticos. Eres lo máximo. Realmente siento mucho no poder compartir contigo un fogón, un batidor y una idea. Te quiero asere!!

  3. Quiera la vida que no! Bendita sea esta vez en un todo mezclao y por poquitos tu gratitud, empatía, culpa y egoísmo. Ayer mismo estaba May haciendo una sopa… los que la conocen, se pueden imaginar…

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