Y de postre…Natillas!

Hay postres y luego están las natillas! Me flipan los postres caseros. Como todo lo que se hace en casa cada postre casero tiene el toque particular de quien lo haga. Así es la cosa, y eso no tiene remedio y por supuesto tampoco comparación.
La natilla es uno de los clásicos postres caseros que se podía encontrar en las casas cubanas, cuando había con qué prepararlas claro. Haciendo justicia debo decir que las mejores que he comido han sido las de una vecina cuya casa frecuentaba mucho y si sabía que había natillas pues con más razón iba yo de visita. La textura y el sabor de aquellas natillas que hacía Daisy no tenían comparación. Solo en España he encontrado algo similar, no igual, al probar la textura de la crema catalana. Otra natilla inolvidable era la de la llamada Casa de la Natilla, en la calle Obispo de la Habana. En pleno folclor de La Habana Vieja podías degustar aquel postre lo mismo fuera que dentro del pequeño local. Eran buenísimas la verdad. Buenos recuerdos que me traen esas natillas. Ir allí y a la Casa del Agua eran paseos obligados cuando iba a la Habana Vieja.
En Chile uno de los primeros «traumas» que tuve con el supermercado y las comidas fue comprobar que no había natillas ni costumbre de consumirlas, menos de hacerlas. Hay tantas cosas de comida que un cubano puede echar en falta en Chile. En aquellos años mozos no era yo tan atrevida de ponerme a hacerlas yo misma, para mí en aquel entonces eso aún calificaba como «un postre que solo saben hacer las mamás o las abuelas», y de esas no tenía yo ya ninguna cerca. Así que allí estuve 5 años sin natillas. Pero con el tiempo uno se acostumbra a todo, y hasta sin natillas se aprende a vivir 😉 Fue al llegar a España, que yendo por primera vez a comprar veo entre los postres industriales del super las añoradas natillas, y no podía creerlo! Por supuesto una natilla industrial nada tiene que ver con una casera, pero el solo hecho de saber que allí había costumbre de consumir natillas ya fue para mi un plus. Y no es que hubiera costumbre, es que de allá son las natillas, y las torrejas, y el flan. En ese instante además de saber que puedes dormir tranquila ya que en este nuevo enviroment coexistirán contigo las natillas, también corroboras que efectivamente el hombre viene del mono, y los cubanos  de los españoles! Herencia que agradecemos y veneramos cómo no.
Así que esta recetica de hoy es no se muy bien de donde, si de España o de Cuba, lo cierto es que con estas proporciones que usé quedan casi como las de mi vecina Daisy pues la textura es bien suave. Prueba y me cuentas qué tal.
 
Natillas a mi estilo.
Ingredientes:
100 gr de azúcar
10 gr de maicena
5 yemas de huevo
1 litro de leche
1 ramita de canela
Preparación:
Mezcla en un bowl el azúcar y la maicena muy bien. Luego incorpora las yemas y sigue mezclando hasta formar una especie de pasta.
Por otro lado habrás puesto la leche a calentar con la ramita de canela a aromatizar a fuego no muy fuerte pues no debe hervir nunca. Cuela la leche para apartar la canela y aún estando tibia le añades la mezcla de antes y lo dejas a fuego suave y vas removiendo con paciencia hasta que espese. No puede hervir porque las yemas cuajarían.
Una vez ha espesado la mezcla puedes servir en porciones individuales, dejar refrescar a temperatura ambiente y luego pon a enfriar en el refrigerador.
Al momento de comer espolvorea un poco de canela encima o pon una galleta María para decorar y acompañar o cualquier otro topping que tengas y te guste.
Tip:
-Con estas proporciones no quedan unas natillas super espesas, todo lo contrario, son muy muy suaves. Así que no esperes a que espesen eternamente porque no lo harán en extremo. Por tanto aunque te parezca que a aquello aún le falta espesor, no te preocupes pues luego en el refrigerador alcanzan el punto adecuado.
-Si tienes unos envases con tapa donde las puedas guardar las natillas se conservan mejor y la textura y sabor permanecerán intactos por muchos días más.
El ingrediente estrella de hoy: El huevo.

Ha tenido «mala fama» el pobre por el tema del colesterol. ¡Hay que tener huevos! Que levante la mano el que ha pasado por la fase de comer revueltos u omelets sólo de claras. Lo cierto es que es un alimento muy rico y versátil y que nutricionalmente hablando es de los mejores alimentos que existen. Son muchos los nutricionistas que actualmente ayudan a desmitificar la mala fama del pobre huevo y ayudan a entender que no por comer muchos huevos necesariamente tu cuerpo va a producir más colesterol. Afortunadamente la maquinaria perfecta del cuerpo humano no funciona de esa manera. Cada persona es un mundo eso sí, pero si no te sientes convencido, puedes revisar este artículo y así puedes sacar tus propias conclusiones.

 

Author: Sandra

Soy una mezcla de 6 países, muchísima gente y un montón de experiencias. A mixture of 6 countries, too many people and a lot of experiences. La Habana. Santiago de Chile. Barcelona. Valencia. Bogotá. Mexico DF. Miami.

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